Terremoto: una superemergencia

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-Lorca. 11/05/2011. Terremoto de 5,1º.
-Bilbao. 11/05/2011. Terremoto de 5,1º.
-Madrid. 11/05/2011. Terremoto de 5,1º.
-Torrevieja. 05/03/2013. Terremoto de 5,5º.

Cuatro posibles ubicaciones de un mismo terremoto. 

Cuatro manifestaciones distintas de un mismo terremoto.

Mucho se ha hablado en las noticias de los efectos en los edificios y en las personas de un terremoto como el de Lorca. Reportajes de guerra sobre dramas humanos que incluso hasta dos años después del suceso algunos colectivos de esa ciudad siguen sufriendo. Otras consecuencias más silenciosas y permanentes no se publican tanto, pero ese es el producto del ritmo humano del siglo XXI.

Sin embargo, ¿cómo serían los siete días siguientes a un terremoto en su ciudad de residencia habitual? Dicen los expertos que esos primeros días nos preocupamos más por la familia y amigos.

En el caso de que, con toda lógica, se quisiera recavar información sobre las grietas de su edificio o de cómo reclamar los daños en los electrodomésticos, qué mejor persona a la que acudir que el administrador de fincas.

Pero puede ser que el administrador de fincas tampoco tenga oficina, que no tenga acceso telefónico y que los empleados estén buscando familiares desaparecidos. Y en el Ayuntamiento hay un caos y unas colas para simplemente pedir información. Las noticias hablan de que el Gobierno enviará ayuda y que varios técnicos visitarán los edificios para ver si pueden ser habitables. ¿De dónde van a salir tantos técnicos?

A nada que uno se ponga a pensar en estas circunstancias de la solución en la postemergencia, cuando los heridos han sido evacuados y cierto orden ha sido reestablecido, llega a la conclusión de que hace falta mucha organización y mucha colaboración para resolver un caos a tan gran escala.

Por eso, desde el colectivo de administradores de fincas de Torrevieja, algo se conmovió a raíz de una desgarradora narración en la Jornada sísmica de 13 de septiembre de 2012 por parte de dos administradores de fincas de Lorca sobre la vivencia de lo que supuso en lo personal y profesional el terremoto de 2011 en su localidad. Con el apoyo y desde la necesaria plataforma del Ayuntamiento de Torrevieja, se desarrolló el 5 de marzo de 2013 una simulación de terremoto similar al de Lorca.

Conscientes de que la realidad superaría toda simulación, se partió de la base de que, en la gestión de la postemergencia, el Ayuntamiento, junto con el resto de fuerzas de seguridad de las administraciones territoriales, debía apoyarse en el tejido de la ciudad. Debían participar asociaciones de ciudadanos, colectivos de taxistas, de técnicos, y por supuesto, los administradores de fincas, los profesionales que más se acercan al sentir diario de la ciudadanía.

En concreto, además de la coordinación con la policía local y de los arquitectos voluntarios que evaluarían el estado de los edificios, los administradores de fincas tendrían dos grandes misiones: organizar una sede para atender al ciudadano en cuyo edificio no existiese administrador de fincas o cuyo administrador de fincas no respondiese a las solicitudes de sus administrados, y albergar a todos los administradores de fincas cuyos despachos estuviesen no operativos, dotándolos de medios.

Estaría en funcionamiento una base de datos de edificios con conexión a mapas en tiempo real donde se mostraría el estado ruinógeno de la ciudad. Los ciudadanos podrían darse de alta en una página web del Ministerio de Interior para poder localizar a los familiares y para conocer el estado técnico de las viviendas.

Después vendría la labor titánica de gestionar todos los partes de siniestro y de informar a los propietarios en las necesarias juntas de propietarios en las que además habría que aprobar derramas para la rehabilitación inmediata de los edificios.

Un esfuerzo de suma de esfuerzos, medios y estrategias necesario para que una ciudad como Torrevieja, como otras, pudiese recuperarse con rapidez de una situación catastrófica de la que ninguna ciudad, por muy grande que sea, se escapa.